¿Hablar en público? Guía en 5 ejercicios para progresar
¿Te asusta tu próxima intervención oral, sea un examen, un oral del IB o una entrevista? Sigue la guía: 5 claves para expresarte mejor en público.
Los momentos formales de hablar en público suelen dar miedo. ¿Te asusta tu próxima presentación oral, ya sea un examen del colegio, un oral del IB o una entrevista? ¿Exponer un trabajo delante de una veintena de personas conocidas te hace temer las burlas? ¿Presentar un proyecto o los resultados de una investigación te desestabiliza? Te vistes con tu miedo, y ese miedo puede llegar a bloquear tu palabra. Puedes sentirte incómodo, avergonzado, incluso ridículo…
Sin embargo, convertir esos momentos tan temidos en un instante de disfrute y de realización personal solo requiere un poco de audacia. Transformar ese miedo es posible en cualquier momento. Sigue la guía: encontrarás 5 claves para expresarte mejor en público.
1/ Decidir analizar tus hábitos para corregirlos
Sea cual sea la edad, sea cual sea lo que esté en juego en esa intervención temida, para afrontar las dificultades la audacia es la primera carta que hay que jugar. Saltar al vacío sin caída y sin fracaso es posible. Solo depende de un pacto sencillo: seguir la guía hasta el final. Creer en tus progresos hasta el final. No intentarlo por miedo al ridículo es renunciar a la posibilidad de mejorar gracias a ti mismo. Basta con analizar tus hábitos: dedica un instante a identificar tus dificultades (no se me oye, no encuentro las palabras), utiliza las herramientas a tu alcance (tu teléfono, la atención de tus padres, de tus amigos) y actúa. El momento de la acción es mágico: una vez que te hayas atrevido a grabarte en vídeo, conocerás tus ejes de mejora. Tendrás así el poder de cambiar tu manera de hablar.
2/ Entrenarse delante de uno mismo
Frente al espejo o frente al teléfono: eres tu mejor aliado para progresar. Tus repeticiones, tus titubeos y tus muletillas se irán borrando a medida que tomes conciencia de ellos. Para eso, el vídeo es una herramienta de perfeccionamiento. Para progresar con eficacia, conserva tus primeros intentos con todos sus defectos: unos ensayos más tarde podrás comprobar la evolución y tus logros, mucho más brillantes.

3/ Estructurar la argumentación
Hablar y tener algo que decir, y decirlo mejor, es posible gracias a la estructura. Conocer bien el tema es fundamental, porque el mensaje que quieres transmitir es la base de todo. Igual que una historia sirve de soporte a la palabra, hay que definir el fundamento de lo que vas a decir.
El ejercicio empieza por determinar una frase de apertura y una frase de cierre. Tu intervención oral queda así enmarcada, lo que te ayudará y te dará seguridad. Como el recorrido de una carrera: hay una línea de salida y una línea de meta.
Después vendrá el trabajo del guion. Tu hoja de ruta, para no perderte y para que las personas que te escuchan puedan acompañarte en la aventura. Por ejemplo, si quieres convencer a alguien de que tu idea es la mejor, un plan en 3 tiempos será perfecto. Primero, la situación actual, insatisfactoria y sin margen de evolución. Después, tu idea, con sus entresijos y sus implicaciones. Por último, las ventajas cerrarán el desfile. Dejarán así en la mente de tu interlocutor el dulce sabor de un caramelo de fresa.
4/ Quitar dramatismo con la imaginación
La prueba no parece tan terrible si imaginas a tu examinador en pijama de franela: resulta más humano, ¿verdad? El profesor o tu interlocutor no está ahí para ser tu adversario. El intercambio no será más que una conversación. Como si estuvieras en un sofá o en la mesa de una cafetería: basta con cambiar el decorado.
Luego, para soltar la tensión, saca pecho y deja salir el aire despacio por la boca. Es muy sencillo erguirse y relajarse al mismo tiempo.
Por último, para eliminar las muletillas como «eeeh», «o sea», «en plan», «pues eso», visualiza un pulsador rojo con un sonido espantoso.

5/ Entrenarse cada día
Reconciliarse con hablar en público es posible. Basta con aprovechar todas las ocasiones de la vida cotidiana para entrenarse.
Para dominar el miedo, tienes dos herramientas a tu disposición: tu imaginación y tu respiración. Primero, antes de tu exposición, imagina ese momento tan temido. Haber visualizado la escena una primera vez equivale a haberla vivido ya. Dejas de estar en terreno desconocido y puedes avanzar con más serenidad. Después, incluso en los momentos sencillos del día a día, concéntrate en tu respiración. Respira y baja el ritmo. El beneficio es doble: calmas tu corazón, que quizá se ha acelerado, y permites que tu público redoble la atención. Cuando la persona que se supone que habla guarda silencio, los oídos se aguzan y la concentración vuelve a centrarse. A partir de ahí, dominar el arte de la pausa marca toda la diferencia. El discurso adquiere ritmo, deja de ser monótono y puede captar la atención necesaria en los momentos clave.
Acuérdate de los viejos dibujos animados del coyote: corría hasta el acantilado, lo sobrepasaba y seguía corriendo en el aire. El momento de la caída solo llegaba cuando bajaba la mirada hacia el vacío. Ahora bien, ¿qué pasaría si no mirara el vacío? ¿El aire habría seguido siendo sólido bajo sus pies si no hubiera mirado hacia abajo? El miedo a hablar delante de otras personas nos hace mirar hacia abajo y el pánico se apodera de nosotros. ¿Y si no bajáramos la mirada? ¿Y si confiáramos en nuestras palabras? Es un riesgo, sí. Y un riesgo que uno está dispuesto a asumir se convierte en un poco menos de riesgo.
Al final, atreverse a confiar en uno mismo: ahí está toda la audacia que permite actuar para progresar. Puedes superar la parte de incertidumbre que llevas dentro y convertirla en una fuerza al hablar. Para lograrlo, basta con ser exigente y benevolente a la vez: obligarse a dar lo mejor de uno mismo sin ser demasiado duro en el juicio propio.
Cómo te acompaña Axiom Academic
En Axiom Academic acompañamos a los alumnos de los colegios franceses e internacionales del mundo entero, también en la expresión oral: preparación de exposiciones, orales del IB, entrevistas de admisión. Nuestros profesores particulares trabajan la confianza, la estructura del discurso y la práctica regular, en persona o en línea. Y con nuestra garantía, la primera lección es satisfecho o reembolsado. ¿Hablamos? Escríbenos a través de nuestra página de contacto.
Puntos clave de esta guía
- Analizar los propios hábitos para identificar los ejes de mejora
- Grabarse en vídeo y entrenarse frente al espejo para eliminar las muletillas
- Estructurar el discurso: frase de apertura, plan en 3 tiempos, frase de cierre
- Quitar dramatismo con la imaginación y la postura corporal
- Practicar cada día con la respiración y el arte de la pausa








